Colonízame


Una venda cubre tus ojos. Sin vista, disfrutas de los otros sentidos: olor a incienso y velas...el sabor del postre recién degustado...la piel erizada...la piel...esperas...esperas...tu piel espera...espera a que unos besos colonizadores lleguen por fin a alguna parte de tu salvaje tierra. "¿Dónde será?", te preguntas. Notas su presencia, una fuente de calor cercana. Tus manos quieren ser tus ojos e intentas observar tras el tacto el cuerpo que se acerca. No puedes. Están atadas...tu cuerpo a merced de la invasión. Escalofrios...unos carnosos labios se han posado en tu tripa.
Desaparecen
Reaparece...una caricia besa tus labios...intentas lamer, pero ya se han ido los dedos ladrones.
Aparece de nuevo...subiendo el interior de tus piernas. Te quedas inmóvil, nerviosa, de nuevo a la espera...y desaparece en el camino.
Una lengua inquieta baila sinuosa alrededor de tus pezones; mientras, una mano se pasea suave, casi levitando, por el paseo marítimo de tu figura. Y vuelve a escapar.
"¿Dónde ha ido?"
Lo notas justo al lado contrario. Comienza de nuevo...jugando con tus labios, te muerde con mucha suavidad...y comienza a bajar...
Parece deleitarse a besos con tu cuello, lo que despierta una placentera y electrizante cosquilla que recorre todo tu cuerpo...y sigue bajando...
La lengua no olvidó recorrer el rift de otro pecho y la mano juguetea coqueta con el hueso de la cadera...y continúa bajando...
Lenta, segura, mantiene el viaje hacia el centro del universo, ¡ay endiablada lengua!...y desaparece..."¡En los pies, en los pies, está en los pies!"...y va subiendo. Te aferras a tus ataduras e "inconscientemente" tus piernas se abren, queriéndo marcarle el destino...y parece que te va a rozar, ya está ahí...ya...ya...pero no...
Ahora sí, ahora sí...tampoco...
Reaparece. Y ahora lo notas, encima de ti, pegado a ti...quisieras abrazarte a su espalda...pero no puedes, se te había olvidado. Intentas hacerlo con las piernas, pero el cuerpo se deshace con ella sin brusquedad pero con firmeza. Y pega su ombligo al tuyo y te vuelve a morder el labio...y vuelve a desaparecer...y reaparece en su camino...en su viaje hacia el centro del universo...besos colonizadores de tus tierras salvajes..."hazme tuya".

6 comentarios:

La Camarera dijo...

Placentera incertidumbre. No hay nada como repetir postre cuando el segundo es el doble de dulce y, además, quema las calorías del primero. Buen provecho :)

Deprisa dijo...

Eso de tener los ojos tapados a veces se convierte en una auténtica tortura.

Pero tiene su encanto...

Dr. Flasche dijo...

Efectivamente, has vuelto...

abrazos!

Verònica dijo...

"En su viaje hacia el centro del universo", no lo habia pensado asi pero me encantò que lo hayas dicho de esa manera, las palabras justas.
Un texto juguetòn, delicioso!
aaay... esa visiòn eròtica...

besos!

Vero.

Ash dijo...

...speechless.

Solindonga dijo...

Vaya, vaya. Estas descripciones que siempre invaden, querido.