Desgranando secciones cerebrales: Belleza

Sin duda tengo que afirmar que es la belleza de lo efímero lo que ocupa gran parte de mis recovecos neuronales, y se vuelve en el instante que lo fotografío con mi mirada en algo eterno para mí. Es como la flor del té. No sólo resulta maravilloso que alguien plantara en Tailandia dicha planta; ni que fuese a parar a un comercio donde cierta chica rusa, de visita, lo comprara; ni que ésta se lo regalase a su amiga que vive en Madrid; ni que llegase ante mis ojos por una simple conversación sobre los gustos europeos del café y del té. Resulta maravilloso contemplar su preparación, su floración muerta. Una bola de hojas enmarañadas sobre sí, decorada con una corona de pétalos rosas, reciben el agua hirviendo. Se despierta entonces lo inerte; y como desperezándose, va desprendiendo una aroma a flores que me traslada a un jardín asiático. Se va abriendo poco a poco la curiosa esfera de té, y contemplo en la tetera una flor que nada por tan preciada bebida. Aquí reside la eternidad de lo efímero.

El mundo está lleno de belleza, real, pura y no reside en modelos ostentosos, sino en pequeños detalles que a la mayor parte de la gente les resulta inadvertidos. En un mundo asustado por una pandemia H1N1 más informativa que real, alguien decidió permanecer sentado al lado de quien llevaba una mascarilla y que llegaba de México. Las cuestiones de seguridad pública no germinaron en ella y no excluyó del mundo a la persona que cubría su boca con un trozo de tela azul, que más parece una cárcel que una mascarilla. ¿No resulta tremendamente bello acoger sin decir ni hacer nada?

En el ajetreo urbano aún tengo tiempo para pensar en la condición humana, en sus relaciones y entresijos emocionales. No comprendo el mundo que me rodea, ni por dónde me lleva el curso de mi vida, y, aún así, estoy eternamente feliz. Aún cuando vacío mi llanto de dolor, abrazo la vida con amor. De este modo, se me viene a la cabeza un par de estrofas de canciones sin conexión, que seguramente no tenga mucho sentido:

Mírame soy feliz, tu juego me ha dejado así
Engañar, seducir, ponerme guapo para ti
Un dia en el mundo. Vetusta Morla

je ne veux pas travailler
je ne veux pas déjeuner
je veux seulment l'oublier
et puis je fume
Sympathique. Pink Martini

Quizás encuentre algún día ese frasco que recoja la esencia de lo bello, y me demuestre así, que tú naciste para mí.

7 comentarios:

Leticia dijo...

Hola Jos.

que hermoso escribes.......

beso

Solindonga dijo...

Amo lo bello. Tantas sensaciones.

Antoñito dijo...

La belleza se puede ver en muchas cosas. A mí me pasó el otro día viendo una noticia en el periódico, que joer, casi me pongo a llorar en el autobús, pues vi una gran belleza en esa nopticia. Supongo que escribiré acerca de ella. Saludos neng

Dr. Flasche dijo...

Me ha gustado mucho Josito. Me ha parecido una palabra de esperanza, hermosa, pausada, y sobretodo, necesaria

un abrazo

david

Darya dijo...

a lo mejor es algo esencial de la filosofía oriental: contemplar la belleza y vivir de ella...

besos, Josito

Sinfónica dijo...

Me gusta la belleza simple, algo como una flor en medio de la calle, algo simple y minimalista, la belleza ostentosa, que es comun sobre todo en las mujeres, muchas veces es solo eso, nose si me entiendes, no te entrega nada salvo recrear la vista, pero no hay un mensaje, mmmm.
Te cobro lo de las birras, ok.

Verònica dijo...

Sublime. Es la primera palabra que se me viene a la cabeza. La apreciaciòn que hiciste... el detalle, lograr admirar el entorno, leer al entorno entre lìneas. De verdad, creo que somos pocos quienes lo conseguimos (si, me incluyo) y es maravilloso...
Me queda resonando "la eternidad de lo efìmero"...
un beso GRAAAANDE!!! Vero.