Tu cuello en tres actos

Déjame que te recoja el cabello. Que sea tu melena el telón del teatro, y suba y exponga ante la vista de los privilegiados espectadores tan maravillosa obra. Que el sol sea el foco que resalte sobre el resto al verdadero protagonista. Que las minúsculas gotas de sudor se deslicen colina abajo, delineando el camino y marcando la ruta como delfines juguetones. Tu cuello se estructura en tres actos y un epílogo.

Acto I. Escondido bajo las sombras de la sabrosa oreja, reside el tesoro de tu cuello. Lingotes de oro sin relucir por la ausencia de luz, tranquilos y resguardados de las ansias de los amantes que quieren poseer en el desenfreno.
Acto II. El puente que une el preciado escondrijo con la fuente de la vida. Enlaza dos maravillas que le hacen brillar como él sólo puede hacerlo. La más bella de todas las estructuras. Las manos ansían pasar su piel por el camino de tu cuello. Subir hacia los lingotes...bajar hacia la fuente....pasar por el puente amante.
Acto III. Donde el manantial de la eterna juventud reside. El cuenco divino del cual tantos hombres buscaron la esencia de la vida. Los arcos triunfales de tus clavículas se abren solemnes al salón del pozo. Y aquí descansan los dedos inquietos, y aquí toman fuerza para proseguir su camino.

***

Epílogo. Nadando entre las aguas de la última fuente, llego a la isla del deseo,;y mis manos se convierten en dos, y mis deseos se duplican, y mis dedos, exploradores, no terminarnde imaginar cuántos rincones similares al Edén residen en estas tierras ardientes.

Fuente foto: www.flickr.com, subida por Monshinita

2 comentarios:

Solindonga dijo...

Me encanta que todo sea tan erótico festivo.

Dr. Flasche dijo...

Sr. dramaturgo,

Quizás pensó usted que me perdería el ensayo de su obra [el estreno se lo dejo solo para usted y su compañía], quizás pensó que iría dejando que mi deuda se hiciera grande y eterna, pero aquí estoy. En un solo acto-comentario, pero aquí estoy.

Desaparecí salvo de mi casa, y he estado ausdente de todo. Sólo mi casa se mantenía limpia, a base de...no lo sé, porque a ella también pensé en abandonarla.

Ay, Josito. Estuve perdido, y ahora, empiezo a encontrarme de nuevo, sólo espero que no me fallen las fuerzas, y me caiga de nuevo...

un cordial saludo,

Dr.