Tinta en tu piel

Pensó sobre su tatuaje la primera vez que su desnudez fue expuesta. Fue una desnudez engañosa, sensual, divertida, provocativa y todo sin enseñar nada. Un masaje fue la propuesta. Ella tiró enérgica hacia arriba su ajustado top. Él volvió la cabeza para disimular que se había fijado en la curvatura de sus pechos, más claramente mostrados tras el encaje del sujetador negro. Ella pretendió que se fijase, pero que no pareciese que se estaba mostrando, se tumbó rápido boca abajo. Con la extraña y rápida habilidad que presentan las mujeres para desabrocharse el sostén con los brazos doblados y las manos al revés, liberó los senos que rogaban por desbordar. Aconteció el maravilloso momento que los infantiles ojos masculinos tanto esperaban, la voluptuosidad regalada, ese instante diminuto en el que el pecho es libre y no se ve, se intuye, mientras en segundos queda oculto sobre la cama, regalando tan sólo un tímido dorsal, que igualmente fascina. Como quien es adulto y se centra en el trabajo del masaje se colocó, se untó las manos de aceite y comenzó a danzar sobre la espalda dorada. El tatuaje estaba allí. antes simplemente le gustó, ahora se preguntaba, mientras ella se relajaba con cada pasada de su suave mano, si tenía algún motivo. Era posible que llegase a ella por un amor anterior, o un amor prohibido, para marcar de forma eterna un momento efímero. No se atrevía a preguntar por temor a la posible respuesta. Costaba imaginar que había tenido una vida antes de él. Pero la había tenido, igual que él. Ese tatuaje le estaba torturando, no por celos, si no por curiosidad. Quería saber por qué se había tatuado con ese dibujo, seguramente la respuesta fuese sencilla, un "porque me gustaba" y punto. Pero...¿ y si fuese por ese amor que nunca llegaría a igualar él?. Instintivamente la giró, para borrar de su vista el motivo de sus inquietudes. No se dio cuenta de la situación hasta que ella, con cara de una sorpresa alegre, le agarró de la cabeza y le beso sin preocuparse de la ligereza de un sostén desabrochado.

6 comentarios:

•Laura Avellaneda• dijo...

Me parece que el lenguaje del beso superó al mensaje encriptado del tatuaje.

Isra dijo...

me alucina la capacidad q tienes para describir momentos sensuales, q facilidad para hacerlos reales en la mente, para enganchar con las palabras, para describirlos y hacer sentir cada poro de la piel de esos personajes

grande tío, grande
un abrazo

Antonio dijo...

La verdad es que cuando uno empieza una relación nueva siempre tiene la duda de si será "el mejor" en la vida de la otra persona. Nos ocurre que queremos conocer el pasado al milímetro, y saber si estamos a la altura, o somos más altos. Y nos diga lo que nos diga siempre estará ahí esa duda: Le haré sentir mejor? Seré mejor o peor en la cama? Se acuerdad de él/ella? .....En ocasiones nos castigamos mucho con ese tipo de pensamientos, pero es inevitable hacerlo. Queremos dar lo mejor a nuestro ser querido. Bien hecho

maloles dijo...

qué bonita es la foto.

Y no quiero estudiar... :__(

Muas!

Cachito dijo...

...cada cual..cada motivo.. Imagino que un tatuaje puede ser un trofeo de guerra, esa querra que se libra en el interior del amor...
Un beso!

Verònica dijo...

"para marcar de forma eterna un momento efìmero..." Josito, hace unos dias que estaba sin actividad bloggera y la verdad es que por lo visto me perdi unos cuantos de tus post entonces pronto me voy a poner al dia.. este me resultò, alucinante, sin màs, esa es la palabra para definirlo, alucinante porque me ha hecho volar, imaginar mucho y la foto ayuda en eso.. segui asiii, me gusta! besote, Vero.