Humor entre difuntos

Caso 1. Análisis de contexto: el sildenafil, más conocido como viagra, pretendía ser en un principio un regulador de la hipertensión y como paliativo a la angina de pecho. Resultó que las mujeres de los receptores acababan muy contentas con el experimento y pedían que no se concluyese el mismo.

Señor X: enfermo terminal, con problemas cardiacos cuya esperanza de vida ronda el 0%.

Actuación clínica: dosis, desconozco el porqué, de una sustancia similar a la anteriormente mencionada poco antes de la defunción del señor X.

Resultado: dos hijas desconsoladas y preocupadas por el hecho de no poder bajar, ni con diferentes utensilios de peso, el miembro mega-erecto de su padre; teniendo que cancelar el deseo que tenían las mismas de mostrar al difunto con el ataud abierto (me pregunto si el ataúd pudo llegar a cerrarse...) y con una denuncia al hospital.

Caso 2. Análisis de contexto: es conocido, aunque sorprendente, el hecho de que algunos muertos, no solo dejan de vivir, sino que durante un tiempo pueden expulsar el aire guardado en los pulmones, defecar, incluso sufrir una erección, y por supuesto, tirarse un rotundo pedo.

Señor Y: difunto de etnia gitana, sin ninguna actuación clínica dudosa, que reposa en el velatorio rodeado por todos sus seres queridos.

Hecho: el difunto, haciendo alarde de los posibles mencionados, rompe el continuo llanto con un más que sonoro pedo.

Resultado: todos los familiares, amigos, conocidos, vecinos, etc salen despavoridos y con un color blanco pulcro en sus caras, huyendo como si de sus vidas se tratese del fantasmagórico tanatorio.

Atemporal 20.0

Han pasado veinte años desde la última vez que nos vimos. Tu pelo se ha vuelto plata, olvidando su color azabache. Tu piel está dibujada por arrugas, como un gran desierto que esconde grandes secretos. Tus ojos se han vuelto profundos, mucho más de lo que recuerdo, penetrantes y apacibles, como si con el paso del tiempo se hubiese encontrado la mezcla perfecta. Ya no eres tan alta y te aproximas cada vez más a la Madre Tierra. Tus movimientos parece que dejaron de ser rápidos y firmes...ahora son pausados, como si saboreasen cada paso. Tus dientes cayeron, y en su lugar hay una blanca sonrisa de quita y pon. Ya no vistes igual, dejaste tu ropa colorida y que mostraba generosas partes al descubierto, y prefieres algo más formal, práctico y recatado. El olor a champú no es el que tengo grabado en mi memoria. Tus besos no son iguales...ni peores, ni mejores, sólo distintos.

Han pasado veinte años, y tu imagen no es la que guardaba en mi recuerdo. Aún así, sigues siendo tú. Aún así, te sigo amando y deseando como el primer día.


Solo en el azul


Y aquí me tienes, encerrado entre un beso y la nada. Día y noche, tu recuerdo sigue en mí. Tus cálidos labios que una noche robé entre tus sueños y los míos, me calienta el corazón y me lo enfría al mismo tiempo.

Solté las amarras del barco, te dejé sola para que pudieses navegar. Yo naufrago, con mi barquita, sin rumbo fijo. Dos remos como mecanismo, esperando que algún día, en el inmenso mar, nos crucemos a solas.

Al ver tu piel, todo está de color anaranjado. Mi dedo recorre palmo a palmo mi fuente de inspiración. Pero tú no estás conmigo, y no te puedo raptar.

El sol aprieta. Mi barca vara conmigo deshidratado dentro y bebo gotas de fotografías que mantengo guardadas en la sala oscura de mi corazón.

Tengo mi barca, tengo dos remos, fotografías que se consumen y que me sirven de fuel para seguir remando, me tengo a mí y tengo un horizonte a batir. Tanto si estás como si no, remaré con fuerza, rebasando el infinito, usando tu recuerdo y mis fotografías como combustible.

Parábola del burro

Kharim no podía creer que la prematura muerte de su padre, el rey Duhalim, le convertiría a él, jefe de Estado con tan sólo 15 años. Idolatraba a su padre. Fue un gran líder, llevó a su pueblo a alcanzar cotas de bienestar impensables para la época, donde la igualdad, empezando por ellos mismos, era una máxima. Fatima, la madre de Kharim, no podía asumir ni el cargo de reina y el de regente, puesto que se hayaba postrada en cama en la fase terminal de una extraña enfermedad. El joven príncipe, e inmediato rey, debía aprehender cómo dirigir una nación sin haber tenido tiempo si quiera de asimilar el fallecimiento de su padre. Cuando le dieron la fatídica noticia, junto con el programa al cual debería llegar lo suficientemente preparado, Kharim explotó de pavor y no pudo más que salir corriendo, gritando a corazón abierto su incapacidad para ser rey. Llorando en los Jardines Reales fue donde Foued, su gran consejero y amigo, lo encontró.

- Sólo soy un niño príncipe, Foued, no puedo llegar a ser el rey que fue mi padre - le confesó Kharim entre sollozos.

- ¿Sabe, majestad, cómo consigue el hombre que el burro suba la montaña?...la bestia, por sí misma, sólo ve la montaña y se niega a poder alcanzar dicha altitud, ¡porque no es capaz! Es por eso que siempre lleva las anteojeras, así sólo mira al suelo y consigue, paso a paso, alcanzar la cima más alta que se le presente - le respondió Foued.

Hate (homenaje a la semana del odio)

Sigue obligando, imponiendo su criterio, pensando que si más grita, más razón tendrá. No vuelvas a agarrarme el brazo. Mientras su jodida y huesuda mano está alrededor de mi brazo, "indicando" que es él el que manda y a quien tengo que rendir pleitesía, mi puño se cierra tanto, tanto, que las uñas comienzan a clavarse muy hondo en mi piel. Mi mandíbula rechina, por la tensión, cada vez más acumulada, que noto sobre todo cómo se prolonga en mi brazo, cómo si estuviese dejando de ser parte de mí. Comienza a temblar, no por nervios, sino porque ya no puede albegar más odio. Tiene que explotar. A pesar de escucharse como ruido de fondo su odioso sonsoneque del "ordenoymando", se sigue metiendo directo como un sonido más que estridente en lo más profundo de mi alma. No me relajo, a pesar de inspirar hondo. Cállate, cierra tu jodida boca ya y sobre todo, suéltame ... suél-ta-me ... como quien enciende una cerilla, su última "grandiosa" sentencia sirve de chispa. En su interior ve con toda claridad, a cámara lenta, el nacimiento del fuego de la cabeza de la cerilla. Mi brazo actúa a voluntad propia, arranco mi extremidad de entre su asquerosa mano, mientras mi otro brazo se posiciona con el puño tan cerrado que a penas se detallan los dedos. Él pierde su postura erguida por lo inesperado del rápido movimiento. Su cara: el objetivo directo de la fuerza acumulada. Cae en seco, y se queda tirado sin moverse. Yo respiro entrecortado..."¡Que no me toques, gilipollas!"

Tentación

He venido yo solo al bar de mi camarera de labios exultantes. Me he sentado en una de las mesas altas del centro. Justo entonces entra ella, con él. Desde el primer momento en que la puerta comenzó a abrirse, mis ojos se clavaron en los suyos. Los de ella se clavaron en los mios. Rie, en la barra, con su pareja, pero su mirada se dirige a mí. Debería dejar de mirarla, pero mi razón no concuerda con mi deseo. Su mirada se vuelve cada vez más felina. Cuida al detalle sus gestos. Desde mi pequeña mesa en el centro, veo que su continuo jugueteo con el pelo me lo lanza a mí, y no a él. Me siento tenso. Me gusta. Me asusta.


Ha empezado a morder la pajita del mojito que mi camarera le sirvió. En un momento, se ha mordido un poco el labio, como queriendo esconder un deseo incontrolable, ardiente, que va creciendo en ella. Se le ve cada vez más alejada de la conversación y más preocupada por responder a mis ojos.


Ahora parece calmada. Me ha dedicado una sonrisa, algo más que picarona. "Voy al servicio", rescato de entre sus labios. Él se apoya, inocente, en la barra y continúa bebiendo su refrescante mojito. Dios, joder, se está acercando...pasa cerca, muy cerca,...se detiene justo a mi lado, algo adelantada. Me acaricia la mano. Me quedo helado en movimiento, ardiente en pasión. "Te espero", me susurra y se va como el humo....Miro fíjamente la puerta del servicio de chicas...y ahora, ¿qué hago?

Desgranando secciones cerebrales (3ª parte)


Me gusta caminar a solas por la noche. Claro está, es algo que puedo hacer ahora, ya veremos cuando esté en Madrid. Un silencio maravilloso. Nadie por las calles, ni un ruido. Caminar por la noche me regala todo lo necesario para poder pensar sin interferencias. Casi nunca llego a ninguna conclusión, porque suelo quedarme embobado en la belleza nocturna.

De entre el baúl que tengo por cabeza, encontré un miedo y un deseo, que se unen siendo el mismo: ese beso que pare el tiempo. J'ai peur. Todo lo que me ha pasado, a lo largo de mi vida, todo quedó ya en pasado. Siento que de vez en cuando es necesario un formateo. Quiero darle al reset, poner el contador a cero, desde la Puerta del Sol, desde el Km 0. Donde todo lo que haya antes no deba preocuparme, tan sólo lo que ocurra a partir de entonces.

El blog es ahora mi gran aliado, mi gran adicción. Aquí escupo lo que pienso, lo que siento, lo que supuestamente he llegado a sentir, lo que sentiré, lo que me imagino, lo que me da la real gana, lo que he visto...Pero no soy sincero; casi nunca me expongo en realidad, aunque parezca lo contrario. Tengo un gran miedo: la soledad, en todos su sentido. Me gusta estar solo y, desde luego en mi situación actual, lo valoro como si de oro se tratase; pero el sentimiento de soledad...duele tan tan tan profundo, que le tengo verdadero pánico. Y hasta aquí puedo leer, porque más no quiero desnudarme. Descansen señores, y no lloren por el final del domingo, porque surge una semana nueva en cuyas postrimerías nacerá un nuevo fin de semana.

Tu Voyeur

Me he vuelto invisible. Como cualquier otro, lo primero que hice fue ir a verte. Esperé sentado durante toda la tarde, frente a tu puerta, hasta que llegaste. Me coloqué tan cerca de ti, mientras abrías la puerta, que llegaste a sentir mi respiración. Te volviste, me asusté. Tu mirada hacia ningún lugar. Mi mirada clavada en tus ojos. Soy invisible, pero seguía notando mi corazón a mil. Reanudaste tu acción y entraste. Dos milésimas de segundo más tarde, yo detrás. ¿Qué estaba haciendo? Tu intimidad rota. He antepuesto mi deseo a tus derechos. Te he visto estirarte, preparar la comida mientras cantabas de vez en cuando las canciones de la radio. Suena tu canción preferida. Lo dejas todo. Subes el volumen y empiezas a bailar y cantar a lo loco. “Think” de Aretha Franklin, quién no lo haría, si hasta lo estoy haciendo yo, con cuidado de no chocarme contigo ni tirar nada. Terminas de saborear tu cena, que te has comido vorazmente con las piernas cruzadas en el sofá. Te has duchado. No te quisiste mojar el pelo. Pronto te acostarás. Pantalón corto y top ligero. Pasas como media hora zapeando, hasta que los bostezos son más numerosos que el número de canales. Apagas y te diriges a tu cuarto. Te quitas la ropa y a dormir. Estoy en el rincón. Quisiera acercarme y hacerte el amor, como si de un sueño se tratase. Te despertarías alterada, sofocada, asustada por lo real del sueño, pero feliz. Prefiero dormir aquí, lejos de ti, no sea que por la noche me abraces y te des cuenta de mi presencia. Duerme, bonita. Hasta mañana.

Dime qué siento


En días como los de hoy, siento que las microscópicas terminaciones nerviosas se han acercado lo máximo posible a mi piel. En estado de hipersensibilidad siento que estoy. Si me rozas, seguramente me hagas daño. Noto que las lágrimas se acumulan, las noto justo detrás de los párpados. No se atreven a salir, no me preguntes por qué. Acaricio tu piel, la imagen de ella, en la distancia física y temporal. Noto que mi alma llora por dentro, en un universo paralelo, pegadoa mí sin tocarme. No estoy feliz. No estoy triste. Estoy sensible. Siento...no lo sé. Es como si todo estuviese bien, no hay nada irregular, espantoso o triste en mi vida; sin embargo, tras las cortinas del salón de mi ser, a oscuras, a solas, algo exoste; y marca su fuerza en toda la casa. Es la lluvia otoñal la que espero que consiga limpiarlo todo, como siempre hace. Me afecta...ser humano.

El tiempo no es más que el camino que me lleva a ir descubriendo mi vida, pero a veces se queda parada. Hay que ponerle pilas y ajustar de nuevo la hora. El tic-tac de mi corazón anda descompensado, y no creo que haya relojero capaz de averiguar dónde se encuentra la averia, porque ni siquiera creo que exista alguna...Las lágrimas se acumulan por segundos; la sensibilidad, por minutos; la irracionalidad por horas...tic-tac, pum-pum...y yo sin saber qué pasa.

Dime
qué
hora
es...

La camarera de mis labios

Cuando todo parecía haber acabado, cuando mi copa de hielos juguetones era mi única compañía de este bar, apareciste de nuevo: mi camarera de labios exultantes, de vuelta al bar con lámparas de piel. Mi corazón estaba a punto de explotar, me sentí bloqueado por la figura de detrás de la barra que ya casi había olvidado. A todo esto le siguió una alegría deprimente. Eres mi felicidad. Vuelvo a tenerte en unos sueños olvidados, prohibidos.

Limpias la mesa en frente de mí. Tu cuerpo, agachado, simplemente me llama a voces. Un mechón de pelo cae sobre tu cara. Tu brazo perfecto recorre enérgico la superficie de cristal. Dejas al descubierto un escote inocente que muestra lo más bello de unos senos de dulce piel. Me pregunto qué no daría yo por poder desnudarte y descubrir lo que tu ropa esconde.

Recoges y con toda ligereza vuelves detrás de la barra, donde te sientes más segura. "Bésame" quisiera gritarte. Quisiera que me hicieras caso, que me sonrieses, que me sujetases la cabeza con tus divinas manos, con dulzura, me mirases unos segundos y me besases con toda esa fuerza que rebosas.

Me imagino tumbarte en la barra, besarte la tripa que tu top dejó al descubierto, el pircing que decora tu ombligo es mi juguete, el sobresalto de las caderas me inunda de pasión, de más deseo. Desnuda, te moldeo, remarco tus curvas, perfilo los detalles, me adentro en ti. Te dejas hacer, me dejas besarte. Me abrazas tumbada, me muerdes la oreja. "Te deseo", me susurras mientras cierro los ojos...Abro los ojos, todo está abarrotado. Tú me miras sonriente esperando una contestación.

- Que qué quieres, astronauta
- ...(a ti) una caña, "plis"... (y si puedes, de aperitivo...la camarera)

Vuelvo a ti

Me he llevado el olor de tu piel conmigo, en mis dedos. Recurro a ellos para evocar tu imagen, para recordar con lo que tantas veces me desperté en la noche. Olores perfumados, intensos, que me envuelven en un ambiente selvático, húmedo, ancestral. Siento volver a mis orígenes, donde todo comenzó, donde todo debería acabar. En tu imagen me estás mirando. No me mires así, me trastorna. Me ahoga en la locura de un deseo actualmente inalcanzable. Tus ojos me hablan y yo no puedo responderles. Ya comienzo a restar las horas que me quedan para verte de nuevo.

"Quédate conmigo, no te vayas", frases que retumban de nuevo en mi cabeza, una y otra vez, rebotando de un lado a otro entre las paredes de mi cráneo. Constantemente me alejo mentalmente de lo que me rodea, para poder visitarte. Recurro a mis dedos, al aroma de tu piel impregnado en ellos.


Tras unos minutos, vuelvo con oxígeno nuevo a la atmósfera que me rodea cuando tú no estás y de la que tantas veces huyo para volver a ti. Retomo lo que estaba haciendo, justo antes de aspirar parte de tu alma, de tu aire, y vuelvo así a sumergirme en la realidad en la que vivo. Tu esencia penetra en mi, a través de los sentidos; pero te saboreo en mi incosciente, con los ojos cerrados, con los sentidos apagados, para que no se me escape nada de ti, para llenarme de nuevo, para volver a ti...

"Kenia! Kenia! Kenia!"

Apareció sin más. mirando a la gran sala; parecía asustada. Era menuda y, sin embargo, en ella se podía ver toda una fuerza indescriptible: un pasado impactante y una lucha constante. Me sentí maravillado al verla entrar, despertándome de una larga noche de insomnio deseado. Un cinto anaranjado, del mismo color de su vestido, cubría sus rizos azabaches, de esos que sólo se pueden ver en aquellos que nacieron en nuestra África más indómita. Surgió de detrás del muro, ella sola, mirando a un auditorio que la desconocía, el mismo día en el que más tarde haría su exposición.

A la hora de su presentación la calificaron fundamentalmente de "mujer vital, rebosante de energía". Su nombre: Mrs. Isabella I. Mbai, directora y profesora del Departamento de las Ciencias de Enfermería, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Moi (Eldoret, Kenia). Su semblante rebosaba tranquilidad. Su discurso nos sorprendió a todos. Nos hizo a levantarnos a todos y liberar una vitalidad humanista: "el brazo hacia arriba, hacia un lado, hacia el otro...ahora bailamos así" (y simuló hacer una pequeña danza africana)..."gritad todos juntos: Kenia! Kenia! Kenia!"...(empezó a reir)..."un aplauso para todos ustedes, muchas gracias por su energía!". El auditorio, estupefacto, despertó con una sonrisa brillante de su letargo. Sin duda nos demostró la vitalidad necesaria para la cooperación al desarrollo. Lo que llegó después en su conferencia vino a ser las mismas necesidades que podíamos observar en los demás países africanos que acudieron al Encuentro. No sería justo destacar la suya, porque todas son realmente importantes. Lo que sin duda cabe remarcar es lo tremendamente necesario de mujeres como Isabelle en este mundo dicotómico tan deshumanizado y humanizado a la vez.



Desgranando secciones cerebrales (2ªparte)

En esta segunda parte de "Desgranando secciones cerebrales" he preferido dejar mi blog en papel a un lado y escribir sin más en el ordenador, volver a retomar esta costumbre para soltar todo aquello, que aunque resulte desordenado y caótico, va saliendo directamente de un estómago que reza por no llegar a tener una úlcera.


Se habla mucho de la crisis (frase que curiosamente se repite indefinidamente en los blogs últimamente), de hecho, una que particularmente me ha gustado es la de mi compañero bloguero y al cual os remito visitar Dr. Flasche. Yo he evitad mencionarla, hasta ahora.




No sé si todo es parte de una conspiración, como ácidamente aporta Dr. Flasche, pero sin duda creo que es la misma historia de siempre, en diferentes contextos y en diferentes vías. Un pequeño grupo reducido de personas consiguen siempre ejercer su opinión por encima de cualquier control gubernamental y, por supuesto, en beneficio de ellos mismos. "El neoliberalismo ha fracasado" dicen, ¿seguro? en fin, los que pierden sus puestos sin importantes indemnizaciones no son precisamentes los que abogaban por un mercado libre de la regulación estatal. Claro que desean que el propio mercado sea el que se regule, ¡¡porque ellos no van a sufrir nunca!! No les importa que para que se vuelva al status quo caiga la estabilidad tanto de la clase media europea como las nuevas sociedades emergentes, por ejemplo. Ellos siempre ganarán dinero, siempre tendrán poder, aunque todo se vaya al garete, y lo peor de todo es que siempre conseguirán una forma para que sea el propio estado el que los proteja. Creo, sin lugar a dudas, que con tantos años de historia a las espaldas, han conseguido encontrar la mejor forma de lucrarse si o si, a costa de los posibles prejuicios del resto de la población sin que, además, se vean afectados por una creciente cólera de la masa que los arrebate de su posición.




Tú eres un obrero, y gracias a ti, el edificio que estais construyendo se cae y no creo que te den ni las buenas noches. Tú llevas la mayor empresa de seguros de los EEUU y la llevas a la quiebra total con despidos multitudinarios y te darán como indemnización, para que no te deprimas, la friolera cantidad de, aproximadamente, 80 millones de euros. Claro, es lógico, ¿verdad?




Mientras la gente está preocupada de cómo va a hacer frente a todas las deudas, letras, hipotecas, etc, no podrán estar preocupándose de ¿quién y qué carajo me ha llevado a esta situación?




Todo está tan complejamente bien estructurado que me da miedo, tan cojonudamente bien maquillado que es una auténtica mierda, no para quien lo ha conseguido claro, si no para el que no tiene más remedio que vivir para su sociedad y no obtener ninguna recompensa a cambio. Supuestamente tenemos derechos y deberes, de los segundos no nos libra ni dios (o Dios), de los primeros...eso de mirar para otro lado suele ser frecuente. En fin, no sigo que parece que me estoy cabreando más que desahogándome.




PD: supongo que estaré unos días sin escribir, puesto que estaré en el Encuentro Iberoafricano de Cooperación Interuniversitaria (sólo como oyente, ya me gustaría participar a mí). En cualquier caso os echaré de menos!!

Tiritas emocionales


Si bien mostraba siempre una impasibilidad sorprendente, su corazón estaba siempre plagado de grietas...


Mis ojos siguen estando en ti, devuélvemelos. No puedo, o no soy capaz, de decirte (quizás es lo mejor) que desde que te conocí no ha habido nadie igual. No puedo ni siquiera insinuar que busco en otras personas lo que descubrí en ti y que en realidad me siento vacío cuando no lo encuentro. No quiero rebajarme (maldito orgullo) y decirte que, una parte de mí, te sigue queriendo tanto como el primer día. Sentimiento inconfesable el que guardo. ¿Doy pena, verdad? No puedo si quiera imaginarme una vida contigo, y tampoco la veo sin alguien como tú. Todas estas contradicciones van a acabar por fundir algún cableado neuronal, así que creo que no saldré con nadie más. Me escucho y me descojono en mi propia cara, menuda gilipollez la que adabo de soltar. No podemos evitar vivir en el deseado sufrimiento del amor. He intentado borrar los recuerdos en la piel de otras personas. No pude. No se puede eliminar ese recuerdo grabado, incapaz de aceptar un fracaso de un historia que no debería haber acabado así. De este modo, veo desde aquí, que la vida pasa y yo sigo guardando, aferrado a ella, tu fotografía , siendo incapaz de hacerla desaparecer. Me golpeaste tan fuerte, en todos los sentidos, que mi triste alma solitaria busca un amor imposible, dañada para siempre...

Desgranando secciones cerebrales (1ª parte)

Escuchando a Cibelle en su Green Grass, me asalta la melncolía de algo que nunca sucedió. Se encuentra dentro de mí, guardado en una pequeña jaula invisible en un punto que se escapa de mi anatomía...Anhelo una libertad que ahora no tengo. Uno es libre cuando se despoja de todo aquello que lo acompaña. No quiero llegar a tanto, pero de lo que no hay dudas es que estoy muy lejos de eso también. Dicen que tengo ojos de árabe, yo creo que es la mirda marcada por esa nostalgia de lo imposible. De mi boca quieren escapar vocablos del sentimiento, que resultan incoherentes, y que, como no les encuentro compañeros, tengo que cerrar mi boca para que no se pierdan en vano. Envidio a todos esos artistas que son capaces de expresar lo que sienten o lo que llegan a encontrar cuando buscan en sus sentimientos, en su ser, y plasmarlo con toda nitidez en lienzos, partituras, películas, fotografías, etc: nuestra alma hecha realidad. Me veo en el espejo y me cuesta saber quién soy, qué quiero. Siempre parece que elijo el camino complicado, el complejo y con más perspectiva abrupta. Sin embargo, lo que deseo e sla simplicidad, y no la encuentro. Quizás sea más bien que, aunque todo me indique con grandes señales luminosas qué camino es el más asequible, yo acabo escogiendo el otro, el que no tiene iluminación, ni asfalto ni nada que me acomode el trayecto. Siempre pensé que lo complicado reporta ventajas al final del viaje. Lo sigo pensando, pero mis pies están lelnos de llagas, mi cuerpo tiene sed, me siento totalmente fatigado y no me veo con fuerzas para escoger otra vez el camino de la amargura.