No me gusta lo que veo

Corren tiempos difíciles. No cabe duda alguna. Tras el tsunami (perdón por la expresión) de la gran crisis financiaria generada por la avaricia de los grandes bancos, las grandes financieras y las grandes auditorías, el campo está sembrado. Sin duda, a mi parecer, no hemos aprendido NADA de nuestra historia. Se vuelve a repetir, salvando enormes diferencias que no necesitan ser mencionadas, la historia de los nacionalismos y el miedo a lo "extraño". Después de haber creado una de las mayores caídas sociales en la historia humana, los responsables, ya ni siquiera digo haber sido juzgados y condenados, han terminado el "sufrimiento" con ganancias empresariales y con indemnizaciones (de qué, me pregunto yo) que rozan la locura por sus largas cifras. Y ahora, en este momento de dudas laborales, de cuestionamientos económicos, se hace y se revierte a los más sencillo...que lo paguen los de siempre.

No quiero estampar aquí una obsoleta y desgastada por el uso propaganda marxista, no trato de hacer eso. Simplemente intento darme cuenta de lo que ocurre a mi alrededor. Ahora el problema es nuestra política social...Nuestra hipócrita europa hace lo más inadecuado para sí misma, y asimila suyo (al mismo tiempo con el mea culpa) políticas de extrema derecha. ¿Qué nos pasa? ¿Tan rápido hemos dejado de pensar por nosotros mismos? ¿Tan fácilmente convencibles somos? Como decía antes, el terreno está sembrado para el crecimiento de populismos como el que se nos van a presentar durante unos años. Y nosotros en lugar de luchar por nuestros derechos, en lugar de luchar por la justicia, agacharemos la cabeza, daremos el sí que esperan y encima apoyaremos sus políticas inhumanas. Porque....¿los inmigrantes vienen a fastidiarnos en nuestra época de malestar económico? Sin entrar en la responsabilidad política, social y humana que deberían tener los países occidentales con África, en lugar de fomentar sociedades más justas que eviten la necesidad de que seres humanos emigren...nosotros, les cerramos las puertas para decirles...."aquí no vengáis a joder y moríos allí". Y no hablo de dejar libre paso sin más, digo la necesidad de estructurar sociedades libres en países donde lo necesitan.

¿Qué nos está pasando? Escucho a los partidios y ninguno me genera la confianza que necesito...desde mi punto de vista se ha creado la mejor estructura social para que las cosas estén como siempre han estado. Ayer, paseando por Badajoz, estuve a punto de comprarme el libro de Indignaos de Stéphane Hessel. El precio del, podríamos llamarle, panfleto ideológico es de cinco euros...yo creía que el libro era de verdad un deseo por movilizar una sociedad y sobre todo una juventud adormecida...pero me doy cuenta....de que no es así. Desde mi punto de vista todo está estructurado para que siempre gane la Banca. ¿Venta de una ideología? Si de verdad quieres movilizar no vendas, difunde. Hoy en día sólo tienes que escribir algo colgarlo y "descarga gratuita". Nunca fue tan sencillo difundir ideas. Has la publicidad que desees, lucha para que se extienda...pero venderlo...

Los jóvenes no se moverán, los nacionalismos se afianzarán...Antes creía profundamente en las revoluciones pacíficas, pero cada vez dudo más de ello. No me gusta pensar que he de cabrearme y luchar, literalmente, para que se nos haga caso, para que se respeten nuestras ideas y nuestros derechos. ¿Cómo vamos a cambiar la sociedad sin lucha si ya es un servicio contratado de teléfono que falla y no se arregla hasta que te cabreas? Los de arriba siempre serán los de arriba, y los de abajo...cuanto menos guerra den, mejor.

Veo cómo se mueve la sociedad y veo que algo está fallando en ella.

Gotas de lluvia (parte II)

Algunos rayos de sol, como suspiros, llegan al cuarto. Se abren paso tras la festividad de gotas. Parece mentira. Hasta el cuerpo tan bello como el que me acompaña puede alcanzar el límite posterior a la perfección con una buena dosis de luces y sombras. No creía que se pudiese mejorar, pero la luz me hizo ese regalo.

Separo mi torso de su cuerpo, para enseguida volver a flexionar mis brazos y lanzarme imantado hacia su cuello. Compruebo que echa su cabeza hacia atrás, exponiéndolo todo lo que puede para que acceda sin problemas. Y ya no consigo despegar mis labios de su piel...

A saltitos, cortos pero pacientes, me deslizo por su cuerpo. Tiene un sabor indescriptible, inmejorable. Bajo por el esternón, rodeo uno de sus pechos para acabar jugueteando con mi lengua. Sus pechos...elixir de dioses...la humanidad se ha pasado cientos de años intentando representar en el arte semejante belleza. Me trasladan, no sé a dónde, pero lo hacen.

Mientras bajo por la delicada escalera de sus costillas, mis manos abrazan a segundos sus caderas, a segundos sus pechos. Cuando llego a su ombligo, noto el aterciopelado y suave vientre. Capto como se encorba lo justo para que su tripa se estire, sus rodillas se flexionen y note la firmeza de sus piernas.

La luz nos ilumina, la lluvia nos canta su cántico...yo la giro para descubrir su espalda...

Gotas de lluvia (parte I)

Resbalan las gotas por los cristales de unas ventanas que guardan cientos de secretos a pesar de su transparencia. La lluvia de estos días se agradece. Limpia el aire, limpia el suelo e, incluso, nos limpia por dentro. No sé qué tiene esta lluvia que me hace sentir limpio, reflexivo, como si las cargas que no tenía comezasen a desaparecer. Esta lluvia limpia.

El golpeteo de algunas gotas perdidas rompen el sonoro silencio del cuarto. La miro, desde mi posición erguida frente a la cama. Me mira. Espera desnuda frente a mí, nerviosa, ansiosa. Me desabrocho los botones de la camisa, sin prisa, mirándola, sin perder detalle de sus profundos ojos. Termino de desnudarme, y por primera vez, estamos los dos, uno frente al otro, totalmente desnudos.Me tumbo sobre ella. En seguida, noto su piel...suave, lisa...son de esas pieles que podrías recorrer con los dedos durante horas...dejando pasar el las agujas del reloj, dejando que la lluvia siga limpiando. Me pasaría la inmensidad del tiempo y más acariciando esta piel.

Nos besamos. Vamos conociendo nuestros labios. Los suyos me resultan especialmente sabrosos. Me gusta recrearme en ellos, recorrelos con la lengua, amasarlos con los míos y morderlos con la fuerza justa como para atraparlos sin dañarlos. Son sus labios las puertas del silencio, la fuerza que me empuja a querer más. Me estremece, me enloquece...Reinos enteros habrían caído por uno de sus besos. Su lengua, tímida, aparece y desaparece, como un animal temeroso. Sus manos se desplazan, y mis células van siguiendo embobadas el camino que van marcando. Su mano izquierda se zambulle en la maraña de pelos que tengo por peinado. La derecha deambula de arriba a abajo por mi espalda, rompiendo filas de vez en cuando por mi brazo izquierdo.

No me había dado cuenta...llevo bastante tiempo con los ojos cerrados, como degustando el mejor de los platos. Cuando separo mis labios de los suyos y abro los ojos con la pereza de tan embriagadora maravilla, la veo sonrojada, con un brillo en sus ojos particular, con una seriedad que anuncia deseo. Me enloquece...la lluvia ajena a todo, sigue bañando a quien pase por la calle sin paraguas. Y la gente en su quehacer desconoce lo que se fragua tan cerca. En la calle unos corren en sus obligaciones pasadas por agua. En el dormitorio, dos paran el tiempo para ser uno.

Fotografía tomada del usuario Adri Campuzano desde Flickr

Inside Job

Y si por si a alguien le interesa, aquí dejo, sin ningún afán lucrativo, Inside Job, el documental que TODOS deberíamos ver.

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Jules et Jim

La pasada tarde, como merecida recompensa, disfruté de una buena película con una mejor compañía. El film que saboreamos fue una película francesa de 1962 dirigida por François Truffaut: Jules et Jim. El trío protagonista fue magistralmente protagonizado por Oskar Werner, Henri Serre y Jeanne Moreau. Dicha película, por lo que se ve, formó parte importante, según la wikipedia, del movimiento cinematográfico denominado Nouvelle vague.
Como siempre evito hacer interpretaciones críticas sobre lo que leo, veo, disfruto o sufro...y como dije con Kafka en la orilla, esta obra merece ser vista. Desde mi punto de vista, innovadora, sabedora de ser grande, una sonrisa imperecedera nos muestra el "Torbellino de la vida", como nos canta su protagonista en la misma película. Con ella os dejo, no sin antes contaros la curiosidad de que una de las escenas de la película aparece en los primeros momentos de Amèlie, cuando ella nos cuenta que le gusta darse cuenta de pequeños detalles en las películas que el resto del mundo ignora.
Buenos días mañaneros, buenas tardes senescentes, buenas noches insomnes.

Kafka y yo en la orilla

Qué gozada...Tumbado en la cama, con la espalda apollada en la pared, escuchando a Beethoven, tomándome un licor de Crema Catalana y leyendo "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami...
Estaba revoloteando sobre mi cabeza desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, como ocurre muchas veces, nuestros ojos se vuelven ciegos ante las nuevas oportunidades. Fue una casualidad la que me hizo observador de manera súbita. La espera en la estación de buses me llevó a ojear, por ojear, la librería. Un libro vino a mis ojos y, cual interruptor, provocó en mí el ON en la memoria. "Sputnik, mi amor"...lo conocía, no lo había leído, no sabía de qué...pero lo conocía. Me anoté mentalmente "Sput-nik, mi-a-mor...Ha-ru-ki...Mu-ra-ka-mi". Esperé a comprobar si la biblioteca disponía del libro (curiosamente, una biblioteca tiene gran peso en la obra). Tras diversas caras raras por parte de la bibliotecaria, que se ve que mucho conocimiento literario no tenía, descubrimos que Murakami estaba en el catálogo, era la obra la que no estaba. Pensé entonces...bueno "Tokio blues" es otra gran opción, pero por desgracia estaba prestada....mmmmm...En defecto de las anteriores, llegó a mis manos "Kafka en la orilla". Sinceramente, no disfrutaba tanto con un libro desde que lei "La elegancia del erizo". Este libro se saborea con cada párrafo. Uno de ellos, sin haberlo previsto, se asemeja en contenido al anterior post que publiqué:

"Sujetos estrechos de miras, intolerantes y sin imaginación. Tesis desconectadas de la realidad, terminología vacía, ideales usurpados, sistemas inflexibles. Son estas cosas las que a mí, realmente, me da miedo. Son estas cosas las que yo temo y odio con todo mi corazón. Es importante saber qué es correcto y qué no lo es, por supuesto. Sin embargo, los errores de juicio personales pueden corregirse en la mayoría de los casos. Si uno tiene la valentía de reconocer su error, las cosas, generalmente, se pueden arreglar. Pero la estrechez de miras y la intolerancia de la gente sin imaginación son igual que parásitos. Provoca cambios en el cuerpo que les acoge y, mudando de forma, se reproducen hasta el infinito. Y eso no hay manera de detenerlo. Y yo, semejantes sujetos, no quiero que entren aquí."

No pretendo escribir una crítica, ni de lejos. Yo no soy crítico de nada, sólo quiero dar a conocer aquellas cosas que despiertan "algo" en mí, compartir lo bueno que hay en el mundo...así que termino aquí. ¡Qué mejor que acabar con Murakami, que es uno de los placeres de la vida!

A palabras necias, dolor de oídos

Sigo en paro. Las listas tienden a sufrir una pereza gigantesca en tiempos de crisis (sigo pensando que la crisis es para los que la sufren, no para los que hablan de ella). Lo paradógico del asunto es que "parado" quiere decir "quieto", ¿no? (corríjame si me equivoco Dr. Flasche si me equivoco), al menos en nuestro entendimiento cotidiano. Bien, pues yo "no paro" de hacer cosas y es lo que, en cierto modo, también me aleja de escribir con mayor asiduidad...o al menos con algo de asiduidad. Han pasado muchas cosas en el mundo desde la última vez que escribí. De hecho también pasaron muchas cosas en mi vida, supongo. Y yo sigo escuchando las mismas frases en la calle. Frases que hacen que explote en mí una rabia fiera por tanta ignorancia social. Frases como "a los funcionarios os pagamos el sueldo" (que en otro momento me gustaría analizar) o como "los chinos para China" entran en mis oídos dando, literalmente, hostias a mi moral (o lo que sea que tenga ahí dentro). Voy a intentar no agobiarme por lo incorregible de la sociedad y darle un toque distinto a mi punto de vista. Por ejemplo, mi argumento para defender la presencia de chinos en España será a la par racista y de melosa esperanza. Porque, a ver, yo me pregunto si alguna vez se ha cuantificado el coeficiente de unión entre parejas obtenido gracias a la comida china. Me explico, toda pareja ávida de pasión y amor mutuo sabe que dedicar tiempo a la cocción de alimentos resta posibilidades conyugales (si queremos terminar comiendo de verdad). ¿Quién no ha llamado a un chino para saciar el hambre cuando estamos saciando la sexualidad? Los chinos permiten que las parejas se amen más, es una regla de tres sencilla. Los chinos salvan relaciones. Y es que cuando hay hambre no existe el amor, y para eso están ellos ahí; para que eso no ocurra, para que el amor nunca decaiga.
En fin, esto no es más que un canto satírico a las voces que se escuchan en el bus de vez en cuando. Desde mi punto de vista, deberíamos conocer un poco mejor a otras naciones para poder opinar de ellas. Sobre todo de China, que no sólo es grande en dimensión, cultura e historia, sino que además se convertirá con bastante probabilidad en la cabeza económica mundial. Y como dijo Luis Tosar interpretando a Costa en "Y también la lluvia": "...pues con dinero, que es como se soluciona todo, ¿no?"...China empezará a conocerse mejor, con dinero.

Tu cuello en tres actos

Déjame que te recoja el cabello. Que sea tu melena el telón del teatro, y suba y exponga ante la vista de los privilegiados espectadores tan maravillosa obra. Que el sol sea el foco que resalte sobre el resto al verdadero protagonista. Que las minúsculas gotas de sudor se deslicen colina abajo, delineando el camino y marcando la ruta como delfines juguetones. Tu cuello se estructura en tres actos y un epílogo.

Acto I. Escondido bajo las sombras de la sabrosa oreja, reside el tesoro de tu cuello. Lingotes de oro sin relucir por la ausencia de luz, tranquilos y resguardados de las ansias de los amantes que quieren poseer en el desenfreno.
Acto II. El puente que une el preciado escondrijo con la fuente de la vida. Enlaza dos maravillas que le hacen brillar como él sólo puede hacerlo. La más bella de todas las estructuras. Las manos ansían pasar su piel por el camino de tu cuello. Subir hacia los lingotes...bajar hacia la fuente....pasar por el puente amante.
Acto III. Donde el manantial de la eterna juventud reside. El cuenco divino del cual tantos hombres buscaron la esencia de la vida. Los arcos triunfales de tus clavículas se abren solemnes al salón del pozo. Y aquí descansan los dedos inquietos, y aquí toman fuerza para proseguir su camino.

***

Epílogo. Nadando entre las aguas de la última fuente, llego a la isla del deseo,;y mis manos se convierten en dos, y mis deseos se duplican, y mis dedos, exploradores, no terminarnde imaginar cuántos rincones similares al Edén residen en estas tierras ardientes.

Fuente foto: www.flickr.com, subida por Monshinita

Extracto de Cuaderno de viaje (I)

1/08/2010
Moscú
12:15 hora local.
EN EL METRO DE MOSCÚ SE VENDEN GATOS

Tirados en un sofá de invierno en una ciudad que experimenta su verano más asfixiante. Estamos recuperando algo de energía para lo que nos toca a partir de luego: 2 horas para llegar al aeropuerto más 8 horas de vuelo hasta Jabarovsk más 7 horas en bus soviético por carreteras soviéticas. Ayer fue día de visita por Moscú. Una visita rápida, porque el cansancio no desaparece y porque en Rusia el espacio en las ciudades brilla de una forma inigual: calles que parecen haber sido dilatadas, tanto en lo ancho como en longitud, hasta el extremo. Esta inmensidad en la planicie se rompe por edificios enormes, magníficos y con mucha simetría estructural. Dasha me cuenta que, como muchos otros edificios y carreteras (o incluso el transiberiano) fueron construidos sobre los huesos de los rusos. Stalin quería demostrar su fuerza tras la IIGM, pero Rusia, al igual que el resto de Europa, era un país pobre, no recuperado ni por mucho de la guerra. Los miles de trabajadores que habían sobrevivido a la guerra perecían o se suicidaban bajo las nuevas condiciones, inmersos en la loca demostración de fuerza de un dictador. Esto me hace pensar que las grandes construcciones con un trasfondo malévolo, son las que más turistas registran al año y, por tanto, más capital a un país.
De trayecto por el metro, me fijo en las caras mientras el estruendo del vagón hace su presencia total en la escena. Son caras serias, como de preocupación y desconfianza. Apenas habla la gente y no sé muy bien si es porque el ruido se lo impide (es tremendamente difícil hablar en el metro de Moscú) o más bien se debe a que sus pensamientos hacen que no tengan nada que decir. Este es el hombre ruso, un hombre preocupado, envuelto en miles de pensamientos y problemas. Colia, el amigo de Dasha y creo opinar que un gran hombre, nos dice que en una encuesta a estudiantes universitarios, los americanos eran más felices que los rusos, pero que cuando se les presentaba problemas importantes, los primeros se hundían en la depresión, mientras que los segundos lo afrontaban con grandiosa filosofía.
Mientras paseamos, me da la sensación de que las mujeres rusas están matriculadas en una especie de competición interna de belleza, y van "perfectas": maquilladas, entaconadas y vestidas con sus mejores prendas y perfumes. ¿Será así como deben captar la atención de los preocupados hombres rusos?...

PD: El título del extracto tiene sentido unos párrafos más adelante y que de momento no publico, que con lo que he escrito ya es suficiente.

Solecito...caliéntame el culito

Y parece que el mojito de ayer (el primero del verano para mí) sirvió como llave para abrir el portón de entrada a la sala de ideas. Escribir. Jugosa palabra para muchos de nosotros, ¿verdad? Como decía en el anterior post, estoy de vuelta, no sólo en el mundo cibernético (del cual es bueno liberarse de vez en cuando), sino también en la tierra que me vio crecer y en mi contacto con el mundo. Almendralejo me regala ese abrazo sofocante que le caracteriza por estas fechas. Los días vuelven a convertirse practibles sólo desde las 21:00 horas hasta las 10:30 horas. El resto es algo tan semejante a ser frito en una sartén a fuego fuerte, que pensar tan sólo en abrir la puerta es cosa de locos. Las cigarras cantan en su tono más alto...busco cigarras cuando saco al perro, ahora que sé cómo son y qué variedades hay, gracias a la oposición, me corroe la curiosidad...

Hay algo que les digo a mis alumnos, y que me he dado cuenta de que no practico...Men sana in corpore sano, y no hay nada más cierto que esto, aunque su significado actual no sea estrictamente el mismo que el de su origen. Cuando hacemos ejercicio, se produce la generación de nuevas neuronas a nivel del hipocampo. Éstas, si no se las enfrenta a problemas con los que trabajar, mueren a los pocos días. Tenemos que hacer ejercicio para aumentar el número de neuronas y estudiar e intentar resolver problemas para mantenerlas con vida. A juzgar por la barriguita salada que ha brotado poco a poco por estos meses, y teniendo en cuenta que no puedo quedarme embarazado....creo que una de las premisas de dicha frase (tan célebre) no la estoy cumpliendo. Toca, pues, cuidarse un poco (¡aunque debería hacerlo todo al mismo tiempo, romperme la cabeza y el cuerpo al mismo tiempo!).

Ains....qué bueno escribir aunque sea sin ningún propósito...aunque no sea una historia...uf...qué bien...Pronto escribiré alguna cuentico de los mismos...Buenos días, mañaneros; buenas tardes, senescentes; buenas noches, insomnes.

Estoy de vuelta

Tras el largo periodo de ausencia, mis dedos reconfiguran su andar en los teclados literarios. La agilidad digital no la perdí (tuve que hacer muchas unidades, temas, programación...) pero espero no haber quedado en el tintero mi capacidad a la hora de redactar. Ha sido un periodo difícil, no malo, pero sí duro. Trabajar y estudiar, estudiar para trabajar, trabajar sin saber si seguiré después, estudiar sin saber si me ayudará a trabajar, estudiar hasta morir, trabajar hasta estudiar...Las oposiciones pueden ser un cruel preparador de futuro. No hay nada asegurado, absolutamente nada, sólo puedes creer en ti, a pesar de todas las dificultades posibles. Vuelvo deseoso, ansioso,...pero también un tanto vividor. Es como si me hubiesen quitado parte de mi vida, de mi sueño y ahora tuviese que recuperarlos...y eso quiero hacer. Pronto me embarco en un viaje que me llevará al extremo más oriental de Rusia. Quiero conocer, quiero vivir. No voy sólo, de hecho, más bien, acompaño a quien sin duda es mi gran apoyo.
En este transcurso, he tenido que escuchar miles de sandeces, sobre todo, me hace gracia, la facilidad con la que las personas hablan de temas que desconocen en su totalidad. Me encanta cómo opina la sociedad, perjudicándose así misma sin dar un voto de confianza a que las personas luchan para conseguir algo mejor. Sé a lo que me refiero, y supongo que no ha quedado muy claro, pero si quisiese que quedase claro, lo haría. Sólo aquellos que vivin una experiencia serían los que deberían opinar sobre la misma...a veces, me da la sensación de que es como cuando los curas hablan de vivir en pareja...
Esquivando los temas religiosos, y sin ánimo de ofender, todos opinan, pocos conocen. Vuelvo al blog, vuelvo aún sabiendo que no escribiré tanto como antes, pero vuelvo...y me encanta esta palabra...volver...sí, estoy de vuelta.

Cazador cazado

En un suspiro de los ángeles, el deslizar de sus yemas sobre aquella fina piel fue....como si el tiempo fuese ajeno, como si el mundo hubiese dejado de existir durante ese momento. No había música de fondo que amenizase el encuentro, ni velas que decorasen el ambiente...sólo una piel perfecta y su perfecto cazador. Ambos deseosos de cumplir lo que eran: presa cazada, cazador cazado. Silencio...labios...bocas entreabiertas. "¿Hasta dónde puedo llegar a gozar?" se preguntaba el cazador, al saberse victorioso..."¿hasta dónde puedo dejarme tocar?" se preguntaba la presa...Preguntas infinitas que pronto tendría sus respuestas.
Un tirante que cede ante el leve empuje de un dedo ansioso...pechos lindos, frutas almizcladas, tersa manzana...aparece como estrella principal en la obra que estamos representando. Y lo prueba. Delinea con su lengua un contorno ya marcado. Silencio roto por un suspiro inaudible. La ansiedad recorre el cuerpo, la cautela del delineante desaparece por un segundo, y la boca se embarca a degustar tan deliciosa pieza. Manos que suben. Manos que desaparecen tras la falda. Manos que sobresalen descaradas entre dos puentes repelidos. La presa se afianza. Se aferra al pelo del cazador cazado, y lo muerde...suave y fuerte, y le tira del pelo. Y se suelta. Y se deja caer...mientras el puente se cierra...El cazador cazado gira a su presa...indefensa...por propia voluntad. Y todo se enciende cuando el día se apaga. El cazador descubre acelerado su nueva piel hecha presa, levanta la falda, baja la braga...sube la temperatura.



Feliz 2010 queridos mañaneros, senescentes e insomnes...tarde como siempre, pero más vale llegar a la fiesta que quedarse en el portal de enfrente!!

El brillo de la obsidiana


Cocino y escribo. Placeres que deben ser estructurados en una mezcla ordenada. No puedo olvidarme de que estoy cocinando mientras me embeleso con la escritura, ni debo olvidar escribir aunque sea tan necesaria la comida. He decidido no corregir exámenes, ni trabajos, ni estudiar en el día de hoy. Necesito un tiempo para arreglar cosas en mí. Como mi alimentación. O mi adicción a la escritura. Al fuego de la cocina: guarnición para el cuscús, caldo de pollo y caldo de pescado, todo lo más natural posible. Al fuego de mi mente: miles de cosas, que últimamente pasan en hervor por mi cabeza. Como siempre, voy escribiendo como si a fuego lento estuviese cocinando, poco a poco, sin estar precocinado y sin saber muy bien cómo va a ir mi receta particular.

Ayer fue un dia extraño, un día que certificó mi amor por los chinos en general. Cabe destacar, en primer lugar, que sobre mis hombros dudo muchas veces de que haya un procesador natural que sea capaz de guardar grandes cantidades de información. Tengo, lo que en definitiva viene siendo, una cabeza loca. Me olvido de casi todo. Lo que implica, entre otras cosas, que pierda "de todo". Por ejemplo, pierdo el tren porque olvido poner el despertador a la hora adecuada; u olvido dónde coloqué los exámenes que tenía que haber corregido hace unos días; u olvido dónde demonios guardé el papelito con mi clave y mi correo de educamadrid; u olvido dejar algo listo para comer o cenar; u olvido mi cartera en una tienda...es por los dos últimos olvidos que amo a los chinos, más allá de la cantidad de productos que nos brindan; y es que en ambos casos, mis salvadores fueron ellos: comida china rápida y eficaz, y la china de la tienda me guardó la cartera (previamente había cancelado mi tarjeta, con lo que ando contando monedas). Mi estado anímico de ayer podría considerarse de...no sé, vaya, no tengo palabras para definirlo. Como...si tuviese el corazón pendido de un cordel. En el centro salí con las emociones de los muchachos sobre mis hombros. Después, vino el susto de un perro que, por lo que se ve, no le apetecía recibir una caricia por mi parte. Después, el susto de la desaparición de la cartera.

Huele a Navidad, ya está aquí, el mundo capitalista nos lo ha enseñado. Estas navidades significan mucho para mí, por diferentes razones. Hace unos meses, cuando me citaron para empezar a trabajar, me fastidió el no coger una vacante por tan sóla una persona...hoy, sin embargo, agradezco haber estado en el centro en el que estoy, y haber conocido a las personas que he conocido. Porque la vida siempre guarda un as en la manga, aunque las cartas no jueguen a tu favor; porque todo es según el cristal con el que miremos; gracias a las fortunas, a las desgracias y a las personas que hacen de la vida un libro de poesía.

J'ai deux amours

No he desaparecido, sigo aquí. Sigo tan aquí, en este mundo, que el tiempo se me queda pequeño. Quien diga que los profesores no trabajan es claramente porque no ha trabajado de eso (si le importa su trabajo, claro). En muchas ocasiones me he plantado delante de la pantalla, con los dedos ansiosos por teclear; y tal como lo hice, baje la tapa del portátil y me fui a acostar, en busca de una nueva mañana.
Se podría deducir que ando estresado del párrafo anterior. No es eso. Sólo tiempo ocupado. Estos días me sirven para ir conociéndome poco a poco, ir desdibujando las pinceladas de realidad que nos rodean, el mundo que nos abraza y que, a veces, resulta tan extraño. Hace unos días alguien me dijo que no entendía cómo se ponían a manifestarse en la puerta del McDonald's contra el maltrato animal. Yo, mientras, pensaba: "pues porque quieren unas condiciones adecuadas para el desarrollo de los animales, etc". Entonces me sorprendió con lo que continuó diciendo: "¿Cómo es que pueden ponerse con eso cuando justo la misma calle está llena de putas"...A veces, nos centramos en corregir cosas en nuestra sociedad, olvidando que existen otras que causan más daño, que son más malignas y que existen mucho antes de que llegase nuestro capitalismo occidental actual.
Y dando un salto, dejando el tema a la deriva, ayer fui a un concierto de Madeleine Peyroux. La conocí hace ya un tiempo y al saber que venía a Madrid no dudé mucho en ir. Preciosa voz, nueva diva del jazz en nuestros tiempos, Madeleine arrancó aplausos, "guapas" y consiguió que la gente se levantase ante el poder de su embriagadora voz. Os dejo un video que alguien robó de la última canción extra que nos brindó.
Y con nada más que comentar (aunque muchas cosas en el tintero) os dejo hasta la próxima, intentando poder escribir más de lo que hago últimamente.
Buenas días mañaneros, buenas tardes semnescentes, buenas noches insomnes.



De vuelta a casa

Cojo el móvil. Mi música. Selecciono Vetusta...hace tiempo que no lo escucho. Play. Suena "Valiente". Guardo el móvil y comienzo a andar. Madrid da sus primeros bostezos para irse a la cama y yo me fundo con la música por las calles solitarias, iluminadas con farolas que parecen ahogarse en su intento de dar luz. Caminando pienso en que tengo que escribir cuando llegue a casa. Intento ordenar todo lo que tengo que decir, pero que puede que no quiera decir...Comienzo a dejarme llevar por el son, a cantar sin dejar salir la voz. Llego a la parada de metro, a la boca del infierno. Vacío. Dos guardas conversando. Entro en el vagón. Se lo piensa mucho antes de ponerse en marcha. Mientras, miro entre los anaranjados barrotes que enmarcan los asientos y hago un encuadre visual con ellos, fotografio alguien en el fondo que me mira desconcertado. ¿Cómo puede ser una fotografía perfecta cuando para ello debería recoger todo lo que se escapa a su marco? Y sin embargo, hay fotografías perfectas...
Salgo. Cada peldaño me muestra un poco más el cielo oscuro de Madrid, no hay estrellas. Es la música mi única acompañante. Pasan por delante de mí las prostitutas, raperos, una pareja adolescente, un hombre sacando a su perro que mira descaradamente las posaderas de la prostituta...y coincide todo con el "Sálvese quien pueda" de Vetusta Morla. Fotografio mentalmente mis pies paseando entre las marcas de un ceda cercano a mi casa. Y me pregunto cuando todo está cercano a su fin...¿Cómo puedo hacer para decirte lo que tengo que decirte?